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ZONIA URQUIZO ÑAUPA

Zonia Urquizo Ñaupa nació en Huanta, Ayacucho, un 27 de junio de 1970. En julio de 1988 ingresó como voluntaria a la Escuela de Paracaidistas del Ejército del Perú (1ª División de las fuerzas especiales del comando 61 en Las Palmas). Esta fue la primera promoción de mujeres, en donde Zonia salió de baja con el grado de Cabo en diciembre de 1989, tiempo en el que terminó sus estudios secundarios  en el colegio  “La Divina Providencia” de San Borja.

A inicios del año siguiente participó en el concurso organizado por el Ministerio de Educación para enseñar en la escuela secundaria, en los niveles de 1ro al 5to año, el curso de “Formación Pre – Militar”. La asignatura había sido creada según Ley por el gobierno de turno encabezada por la Ministra de Educación, Mercedes Cabanillas. Zonia logra aprobar los exámenes y obtiene el puesto para enseñar dicha materia en tres colegios nacionales en 1990 y 1991. En este lapso adquirió una experiencia maravillosa trabajando con los adolescentes.

En 1991 tuvo la oportunidad de fundar  su propia escuela particular “La Luz del Saber“ (nivel Inicial y Primaria). No obstante en 1997 se vio en la necesidad de suspender sus actividades, para viajar a Italia y poder autofinanciarse trabajando, dado que no encontraba los recursos necesarios para implementar y crecer tanto a nivel de infraestructura como en la calidad de servicio. Fue una decisión muy difícil que tuvo que asimilar, puesto que ni la banca ni las ONG pudieron respaldar su iniciativa educativa.

LOGROS EN EL EXTERIOR

Nuestra compatriota llegó a Milán, Italia, el 27 de abril de 1998 con 457 dólares americanos para sus gastos mientras encontraba dónde hospedarse, con el único objetivo de trabajar y ahorrar, privándose de muchos  privilegios y sin distracciones personales.

Al mes de haber llegado a tierras europeas, encontró su primer trabajo como empleada doméstica con un sueldo de 30% menos de lo normal para esta clase de labor. Zonia aceptó inmediatamente porque no estaba acostumbrada a vivir en un “una sola cama”, es decir, alquilaba un cuarto con cocina donde vivía con seis personas. Todos “hacinados”.

Con esta familia trabajó sólo tres meses porque se enfermó de los riñones (cálculos renales) y perdió el trabajo. Después de superar su enfermedad, por fortuna encontró otro trabajo que consistía en cuidar unos ancianos demasiados complicados por el trato que uno recibía. Dado que le pagaban bien tuvo que soportar las incomodidades. Su horario de trabajo era de lunes a domingo, 22 horas diarias. No obstante, respetaban todos sus derechos laborales.

Para conocer mejor sus derechos y deberes en ese país, tuvo que estudiar en horas libres el idioma Italiano y poder interpretar los reglamentos y leyes del trabajo doméstico. Así, trabajó tres años y como  había aprendido en buen nivel la nueva lengua, ayudaba a sus amigas con los trámites documentarios realizando los  tratos relacionados a los sueldos y el respeto a las leyes laborales. En vista que se hacía conocida, muchas personas le pedían que las ayude. Así, tuvo la necesidad de contar con una oficina o un lugar donde atenderlos, además ya requería de más tiempo para cumplir con sus objetivos. De esta forma, el año 2001 pudo abrir una oficina de consultoría para los inmigrantes, donde prestaba servicios de trámites documentarios en las entidades públicas, ocupándose de todo lo que  necesitaba una persona al respecto. A parte de tener dificultades con el idioma, normalmente los inmigrantes no conocían ni interpretaban las leyes que pudiera facilitar la preparación de la documentación necesaria para solicitar un financiamiento que le permita acceder a la compra de un vehículo o  una vivienda. En dicha oficina la emprendedora trabajó hasta inicios del año 2003.

En julio del 2003 se presentó la oportunidad de comprar una concesionaria de autos. Al inicio fue muy difícil entrar en ese campo donde existe mucha competencia con los concesionarios Italianos. Ya iniciando en el nuevo negocio, tuvo varios problemas con los  clientes Italianos, puesto que ellos tenían mucha desconfianza e incredulidad al entrar a una concesionaria y encontrar una mujer extracomunitaria en un trabajo aparentemente exclusivo de los hombres. En algunas ocasiones entraban y preguntan por el vendedor y cuando Urquizo Ñaupa respondía “en qué puedo ayudarlos”, o se iban o le hacían preguntas complicadas relacionadas  a la parte mecánica, que no venía al caso.

Sus clientes al inicio estaban conformados casi en un 80 % sólo por inmigrantes. Por ello, su eslogan usado en las publicidades era “Somos latinos como tú”. Ahora sus clientes son  italianos en un 70%. Zonia cree que al transcurrir el tiempo se ganó experiencia y confianza que se ve reflejada en el cambio de actitud de este segmento de clientes reacios a creer que una mujer pueda estar al mando de este tipo de trabajo.

En este sentido el objetivo de su concesionaria es generar confianza y prestar el mejor servicio al cliente complementando con la solución de problemas posteriores a la venta y  entrega del auto. Por este motivo, sus clientes la buscan para cualquier problema, y siempre la encuentran. Zonia les ayuda a resolver sus problemas gratuitamente.

“Sonia Cars“, ahora es una realidad en Milán. Con trabajadores italianos y un mecánico peruano, además de sus hermanas Mariluz y Ruth, en la administración, estuvieron como una columna sosteniendo a la  empresa en periodos de la crisis económica mundial. Para subsistir tuvo que enfrentar  muchas dificultades. Por ejemplo, su hermana Ruth tuvo que vender su única casa para ayudarle económicamente.

Los reconocimientos al sacrificio y logros de Zonia comenzarían a llegar poco a poco. En enero del 2007 fue entrevistada por Marta Mainieri, reconocida periodista de las revistas “24 Sole”, “Espresso”, “Metropoli” y “Radio Popolare Nekword”. La entrevista versó sobre el tema económico denominado “La Empresa de Mujeres”.

De esta forma, el 9 de abril de 2011, Zonia recibe el “Premio San Bernardo 2011” al ser reconocida como  la mejor emprendedora extracomunitaria con éxito en Milán y por haber contribuido en la economía de dicha ciudad. Este logro se vio reflejado en televisión, periódicos, revistas y los boletines del Cosulado Peruano en Milán.

La gran emprendedora peruana aconseja a sus compatriotas que “nada es imposible, pues solo la muerte no tiene solución. “No te rindas en la primera dificultad, en las batallas se muere luchando por lo que uno  cree. Recuerda que la unión hace fuerza y que la familia es muy importante”, enfatiza con orgullo.